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A veces

Por   /  07/06/2015 

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Alba Novoa

Alba Novoa

ATENCIÓN: Este no es un artículo gracioso. Para compensar el dramatismo, al final pondré una palabra que nadie se espera. No seáis fulleros. No hagáis trampa.

 

A veces no somos justos. Y, lo peor de todo es que no nos damos cuenta. Nos quedamos mirando a una pared negra y nos convencemos de que es lo único que hay. Los que nos rodean nos cuentan al oído lo negra que es la pared. Y nos lo creemos. Y la pared es negra, fue negra una vez y por eso la vida nos debe algo bueno. La pared tiene que cambiar de color por haber sido negra. Nos empeñamos, nos damos cabezazos para ver si cambia de color así. Da igual si la pared la hemos pintado nosotros mismos cuidadosamente. Seguimos haciéndonos tolanos en la cabeza, haciéndonos daño, convencidos de que nuestra realidad es la única que vale. Es la buena. Porque es nuestra.

176203_jpg_1De lo que no nos damos cuenta es de que con cada porrazo, la pared se agrieta cada vez mas – como es negra, no lo notamos. Pero ya lo dijeron Lady Gaga y Beyonce, ‘la confianza es como un espejo. Puedes juntar las piezas cuando se rompe, pero aún así seguirás viendo las rajas en su reflejo’ (despacito. Sin juzgar. Que os veo venir). Da igual que rellenes las grietas de la pared con cemento, seguirán ahí por siempre.

La pared tiene que cambiar. No tú, que eres perfecta. Quizás no te has dado cuenta de que es más fácil mezclarte con el color. Dejar de enfadarte con ella. Con el mundo. Sentirla. Escucharla. Entenderla. Esforzarte por una vez.

Si la pared es acolchada e invita a achucharla, si tu quieres hacerlo, por qué coño te pones impedimentos? Por qué dejas que tu estupidez se ponga en medio? Más te vale darte cuenta pronto, porque las paredes rompen por dentro mucho más rápido de lo que piensas.

A veces no somos justos. A veces somos muy egoístas sin darnos cuenta. A veces golpeamos repetidamente a quien no queremos golpear. A veces nos hacemos daño innecesariamente. A veces somos muy rencorosos. A veces guardamos en el cajón más estupideces de las que debiéramos.

A veces somos muy gilipollas. Y no hay más.

Pez.

Alba Novoa

http://albanovoaf.wix.com/albanovoaf

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