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Cuando un gallego dice «¿oes?», el asunto se las trae

Por   /  08/12/2015 

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Manuel Guisande

Manuel Guisande

Siempre he dicho que adoro mi tierra, Galicia; como es lógico que otros, sin son extremeños, amen Extremadura; si son andaluces, Andalucía; si son vascos, pues el País Vasco, y si son catalanes, los referendos.

Y es que cada zona de España tiene su intríngulis, su cosa, y en Galicia su aquél, digamos, no son los paisajes, ni la gastronomía, ni las ancestrales tradiciones, ni las «meigas». ¡Que va ser…! En Galicia el punto es el gallego. El gallego es, como te diría yo… un es no es, un pudo ser que casi es, un si te veo que no te veo que me pareció… otro mundo cuya bandera es la duda.

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Como escribí en alguna ocasión, el gallego para entenderse con otro solo necesita dos palabras: «bo» y «home», el resto del diccionario le sobra; con «bo», «home» y a gritos… suficiente, porque en un gallego un grito no es un grito, en un gallego un grito es una forma de comunicación no verbal, una interacción, una manera de expresarse; pero esta situación de conexión intercognoscitiva alcanza el climax cuando dice «¿oes?».

Cuando un gallego dice «¿oes?», el mundo se detiene. Tu vas con un gallego paseando por una calle, hablando por ejemplo  sobre los refugiados sirios, sobre fútbol o la crisis. Y de repente te dice: «¿oes?», y tras un silencio «que nin diola», que diría mi amigo Chuchi, viene el enunciado: «¿Sabes si en Galicia, con lo que llueve, se darían bien los frutos secos?».

Y lo dice no porque no te esté atendiendo, porque sea maleducado o no le interese lo que hables… no. Así como hay ajedrecistas que juegan simultáneas, el gallego lo hace con las conversaciones. El gallego puede mantener dos o tres en paralelo y al mismo tiempo con una facilidad pasmosa, solo tienes que saber que empieza una nueva cuando escuchas un «¿oes?».

Tú escuchas un «¿oes?» y ya sabes que viene otro tema; pero ese no es el problema, el problema es el tema, cuando de los frutos secos te salta a los refugiados sirios, de los refugiados siros a la crisis, da un paseo mental para comentarte las últimas ofertas de Eroski y vuelve a los frutos secos para luego reenlazar otra vez con los sirios.

Y lo hace con una calma, con una tranquilidad, con una naturalidad, con… ¿oes? ¿sabes que con un poco de suerte en marzo me voy a Perú a dar un curso de escritura creativa a la Universidad Nacional de Trujillo?. Pues sí, ni yo mismo me lo creo, y si sale… voy que «nin diola».

Manuel Guisande

https://manuelguisande.wordpress.com/

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